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jueves, 7 de octubre de 2010

Beneficios de la avena

Los cereales son los frutos en forma de grano que crecen en las plantas de la familia de las gramíneas. Son una fuente importante de carbohidratos y la mayor parte de ellos está en forma de almidón.

De forma general los cereales contienen: proteínas, que no son de calidad suficiente debido a su déficit de aminoácidos esenciales como la lisina; vitaminas B1, B2, B6 y E, que se encuentran principalmente en el germen y en el salvado; minerales como el fósforo, el magnesio, el hierro, el calcio y el zinc; por último se sabe que contienen elementos fitoquímicos como los lignanos, fitoestrógenos, fitatos y compuestos fenólicos de acción antioxidante.

La avena es uno de los cereales más completos. Es rica en proteínas de alto valor biológico, hidrato de carbono, grasas y un gran número de vitaminas, minerales y oligoelementos.

Proteínas: contiene seis de los ocho aminoácidos imprescindibles para la síntesis correcta de proteínas.

Lípidos: es el cereal con mayor porcentaje de grasas insaturadas. El 65 % es de ácidos grasos insaturados y el 35% de ácido linoleico.

Carbohidratos: contiene carbohidratos complejos, que proporcionan energía durante mucho tiempo después de haber sido absorbidos por el aparato digestivo.

Vitaminas: B1, B2, B3, B6 y E.

Minerales: potasio, calcio, fósforo, magnesio, hiero, cobre y zinc.

Fibra: favorecen el buen funcionamiento intestinal. En su mayoría se trata de fibra insoluble.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La soya y sus beneficios

La semilla de soya es, posiblemente el alimento natural con mayor contenido en proteínas, vitaminas y minerales; además contiene valiosos elementos fitoquímicos.[3] Es la única leguminosa que cuenta con todos los aminoácidos esenciales, por lo que puede sustituir por entero a la proteína animal.   

Nutrimentos de la soya

Proteínas (36.5%): es el alimento más rico en proteínas que ofrece la naturaleza, satisface las necesidades de aminoácidos del organismo y se digieren y absorben fácilmente.
Grasa (19.9%): formada principalmente por ácidos grasos insaturados como el linoleico y el oleico, una pequeña porción de saturados y otros ácidos grasos como el omega-3.
Carbohidratos (20.9%): están formados por diversos oligosacáridos, sacarosa y una pequeña parte de almidón.
Vitaminas:  aporta más de la mitad  de las necesidades de vitamina B1 y B2 y una quinta parte de vitamina B6 y E.
Minerales: es muy rica en hierro, fósforo, magnesio, potasio y calcio; también es buena fuente de cobre, zinc y manganeso; es muy bajo su contenido de sodio.
Fibra: contiene un 9.3% de fibra, en su mayoría soluble.

Además de contener estos nutrientes, también es fuente de otras sustancias químicas no nutritivas que ejercen notables acciones en el organismo.

Isoflavonas: componente no nutritivo más importante de la soya. Son un tipo de fitoestrógenos que aporta grandes beneficios que ya fueron mencionados con anterioridad.
Fitosteroles: son sustancias similares al colesterol, pero de origen vegetal; impiden la absorción del colesterol reduciendo así su nivel en la sangre.

La soya ha demostrado aportar grandes beneficios al organismo tanto en mujeres como en hombres. En el caso de las mujeres favorece el equilibrio hormonal debido a su contenido de isoflavonas y disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de mama. En el caso de los hombres disminuye riesgo de cáncer de próstata. 

Ha probado ser eficiente en el control del colesterol; en la reducción de arteriosclerosis, trombosis coronaria e infarto de miocardio; en la prevención de la osteoporosis debido a que reduce la pérdida de calcio y aumenta la densidad de los huesos y en el mejoramiento de la insuficiencia renal. La FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos, señaló que el consumo de 25g de proteína de soya al día, reduce el riesgo de enfermedades del corazón. [4]


[3] Maya Montes, César. “Enciclopedia de los alimentos y su poder curativo”. España. Safeliz. 2007. Tomo 2. p 265.
[4] Badui Dergal, Salvador. “Química de los alimentos”. Cuarta edición. México. Pearson Educación. 2006. p 647.